Testifico del poder de Dios, Daniel 4:2. Sufrí por años un dolor en la espalda llego el momento que por ese problema de la espalda y cuello no podía barrer, ni lavar para mí era una desesperación muy fuerte abrazar a mi bebe de 1 año, para mí era un martirio por el dolor y cuando no era dolor, era cansancio eso era a diario.
Había mañanas que al despertarme me levantaba cansada, eso era para todo el día ese dolor de espalda sentía que se traspasaba hasta el pecho y el brazo y mas a la altura del hombro izquierdo eso sentía que me estaba acabando poco a poco sentía que mis fuerzas cada vez se debilitaban mas. Y por si fuera poco el 30 de diciembre del 2008 me hice un estudio y el resultado fue azúcar y colesterol el médico me dijo es usted diabética, la diabetes no se cura, para mí fue más grande la preocupación y angustia.
Clamaba a Dios pidiendo que me sanara que él podía hacerlo y yo creía que podía hacerlo….. Yo no podía dormir por las noches tenía que poner mis pies en almohadas, en los pies y en las manos sentía dolencias y también en los dedos de las manos y los pies, además de dolor de cabeza eran molestias todo el tiempo…. y clamaba a Dios creyendo que él podía sanarme.
Oí una vez de un hombre que predicaba que Dios hacia milagros, sin conocerlo ni oírlo predicar puse mi fe en Dios, que cuando ese hombre orara por mi seria sana, cuando ese varón que ahora conozco que es un gran siervo de Dios, que El usa. Llego a predicar a muchos kilómetros de donde yo vivo fuimos a esa campaña, llegue muy cansada por las horas que viajamos, cuando el hermano comenzó a ministrar yo estaba en mi lugar cuando el pregunto “quien vino por un milagro” corrí hacia adelante y cuando él me toco y el hermano se retiro para tocar a otras personas, me quede orando y mientras lo hacía sentí que una mano me toco, por eso testifico del poder de Dios que se mueve a través del hermano Gustavo Mejía, desde ese día recibí la sanidad y quede libre de todas las dolencias y malestares, hoy puedo hacer lo que no podía hacer antes, ¡gracias a Dios! ¡A Él sea la gloria!
Felicitas Ramos, Pastora Evangelica
Sta. María Xadani San Miguel del Puerto Pochutla, Oaxaca, México.