
"Anunciamos a Jesucristo en el poder del Espíritu Santo para salvación eterna".



OTROS ARTICULOS
JESUCRISTO EL MISMO DE AYER, HOY Y SIEMPRE
¿Puede
un pecador alcanzar el perdón y los favores de Dios?
Es muy común
que la mayoría de las personas que reconocen que han vivido conductas
reprobables y desagradables ante Dios, crean en su corazón en el tiempo de
la necesidad que Dios no les va a conceder su favor, que no son dignos y ni
merecedores de alcanzar y recibir nada del cielo.
Y para ellos
quiero compartir estas líneas acerca de lo que Dios dice en su Santa Palabra
la Biblia:
Quiero decirte que el motivo por el cual Dios envió a su hijo a este mundo no fue para sanar o responder a las necesidades exclusivamente de las personas dignas. Porque en realidad no había, ni hay ahora uno digno de recibir tal reconocimiento. Como está escrito: “No hay justo, ni aun uno;” Rom 3:10
“y por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la
gloria de Dios,” Rom 3:23
Es decir nadie merece nada de Dios.
Pero entonces por qué vino Jesucristo?
“Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.” Juan 3:17.
El mundo ya estaba condenado y lo que necesitábamos era que nos
salvaran de la condenación en la que estábamos a causa de nuestros pecados.
“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” Rom 5:8.
"Porque si siendo enemigos, fuimos
reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando
reconciliados, seremos salvos por su vida." Rom 5:10.
Jesucristo vino a morir en una cruz la muerte que
merecíamos por nuestros hechos, y llevo en su cuerpo las enfermedades que
merecemos por nuestras rebeliones y padeció los dolores que merecen nuestros
actos pago con sufrimientos la paz que no merecemos tener, y lo hizo porque
nos amo. Y porque solo Él podía hacer algo por nosotros “Porque de tal
manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo
aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Juan 3:16.
Lo hizo para que podamos tener vida y gozar los beneficios de ese alto
precio que pago.
“El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” Juan 10:10
“Ciertamente
llevó él nuestras enfermedades y sufrió
nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y
abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido, por nuestros
pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos
nosotros curados.” Isa 53:3-5.
El apóstol
Pedro lo dijo así: “quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre
el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la
justicia; y por cuya herida fuisteis sanados. “ 1ª Pedro 2:24.
Qué debo hacer
para recibir esos beneficios?
Este es el consejo en las escrituras
“Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados;
para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,” Hechos
3:19
“El que encubre sus pecados no prosperará;
Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.” Prov. 28:13.
La Palabra de Dios nos dice que de su presencia podemos tener esos tiempos
de refrigerio y alcanzar su misericordia si nos arrepentimos de nuestros
pecados y convertimos de nuestra maldad y lo más importante podemos ser
salvos de la condenación de nuestros pecados y comenzar a disfrutar de los
beneficios que Jesucristo gano en la cruz.
“De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me
envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte
a vida.” Juan 5:24.
“Mas
¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es
la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca
que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los
muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para
justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.” Rom 10:8-10.
ESTA ES LA ORACION QUE TE SUGIERO.
Padre en este momento reconozco que soy pecador, y
vengo a ti arrepentido de mis hechos, te ruego me perdones porque yo hoy he
visto lo que Jesucristo hizo por mí en la cruz, por amor a mí y no desecho
tu gracia, sino al contrario creo en mi corazón y confieso con mi boca que
Jesucristo es el Señor, y que lo resucitaste de los muertos para darme
salvación la cual recibo en este momento y te doy gracias por haber dado su
vida para salvar la mía, recibo tu perdón y decido perdonar de todo corazón
a los hombres sus ofensas. Amén.